Volverán las oscuras golondrinas...

Desde ayer que ya es primavera. Por un lado he de reconocer que el cambio primaveral siempre me acarrea fatiga, cansancio, mareos, anemia y abatimiento, síntomas propios de lo que se conoce como la astenia primaveral, algo muy frecuente en mi y que quizás sea la causa de los mareos, la falta de respiración, el decaimiento y la tristeza que siento últimamente. Pero por otro lado, es una época que me encanta, porque todo se renueva y florece, porque se siente la primera brisa calentita en el rostro, y porque el sol lo corona todo, a todas horas y en todas partes, con ese brillo y esa luminosidad que tanto me llenan el alma. Y, por supuesto, porque vuelven las oscuras golondrinas, las tupidas madreselvas y las palabras de amor en los oídos. Es una época que representa a la perfección el contraste y la divergencia que reside en mi interior.
Volverán las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!
(Gustavo Adolfo Bécquer)
Audio: The Go-Betweens - Spring Rain

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