La noche no es para mí

El sábado tuve una noche de esas que te hacen reflexionar. De esas en las que, aún cuando vas preparada para lo peor, todavía te queda una mínima esperanza de que sea una gran noche, y sin embargo todo resulta ser un gran fracaso. De esas en las que de repente todo te sale mal. De esas en las que te das cuenta de que en tu ingenuidad, insignificancia e ignoracia, lo mejor que te puede pasar es que te quedes sola. Una de esas noches en las que en la puerta de la discoteca se ríen de tí, te tropiezas constantemente, te tiran cubatas por encima, te toman el pelo, el chico que te gusta pasa de ti porque está con otra, el chico con el que te enrollaste la última vez pasa de ti porque cree que eres un zorrón, sólo se te arriman los tipos más pesados, infames e insoportables de toda la sala, los zapatos te rozan, te duelen las piernas y la música lejos de animarte a bailar se convierte en un machacón martilleo de fondo que lo único que te produce es un fuerte dolor de cabeza. Poco a poco el ambiente se va volviendo cada vez más inaguantable, más dantesco, más bizarro. Y cuando llegas a casa y te miras en el espejo, pálida y demacrada, te preguntas: ¿Por qué coño he tenido que salir esta noche? Y entonces es cuando te das cuenta de lo pánfila y estúpida que eres, de las tonterías que haces y del poco criterio que tienes. Y a la mañana siguiente cuando te levantas y te vuelves a mirar al espejo, a plena luz del día, así tan blanquecina, tan ojerosa, tan macilenta, con el rostro tan desfigurado, y a pesar de que no tienes resaca, te dices a ti misma que no lo volverás a hacer y te juras que no volverás a caer bajo los influjos del mundo de la noche, un mundo al que nunca has pertenecido ni nunca pertenecerás, un mundo que se rige por unas reglas que nunca has entendido ni nunca entenderás, por un juego al que no sabes jugar, y que lo único que hace es poner tu existencia al límite y destrozar tu orgullo y tu decoro ocasión tras ocasión, justo cuando menos lo necesitas. Y todo a sabiendas de que tu propósito se mantendrá firme tan sólo hasta que llegue el siguiente fin de semana. Odio la noche. (Ah, y por supuesto, odio el Nasti)
La Noche No es Para Mi
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Ya no sé que esta bien o esta mal
una total confusion, esperando la noche
como el que espera su final
todo el dia de aqui para alla
busco algun "leif motive"
para saciar de golpe, aburrimiento
mi soledad
La noche no es para mi
no para mi
La noche no es para mi
no para mi
El reloj pasa ya de las dos
todo a mi alrededor se vuelve diferente
aunque en el fondo sea igual
entre lo incierto y la realidad
noto correr el alcohol
por mi sangre efervescente
cumpliendo siempre el ritual
La noche no es para mi
no para mi
La noche no es para mi
no para mi
La oscuridad crece aun mas y mas
y las tinieblas se han apoderado de mi mente
y no lo puedo soportar
y ya no sé que esta bien o esta mal
busco con desesperacion con quien pasar la noche
otra noche sin final
La noche no es para mi
no para mi
La noche no es para mi
no para mi

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