Deja que yazca junto al arroyo y que me hunda bajo sus aguas como un pétalo de nénufar

Hay días que soy como Ophelia, y así como ella la locura bloquea mis sentidos, me cubro de un manto trágico y me ahogo en mis propias lágrimas. Me ofusco, y no se reaccionar, no atiendo a súplicas y una demencia malsana se apodera de mi razón convirtiéndome en un ser desdichado, maniático, enloquecido, enajenado, oscuro y perturbado. Pero esa sonrisa demente nunca se desfigura en mi rostro.


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home